El control de tu obra sin sacar a tu equipo de WhatsApp.
Requisiciones, presupuesto, pagos a proveedores y caja chica en un solo lugar. Tu residente pide por chat; tú ves el gasto moverse en el momento.

Cada peso sin rastro es utilidad que se va.
Tu gente en obra trabaja por WhatsApp, Excel y papel. Tu administración por correo y voucher. Nadie miente y nadie es flojo: el dinero se pierde en el hueco entre esos dos mundos, donde la requisición, la cotización, el pago y el comprobante nunca se juntan.
Así se ve un martes cualquiera.
Cinco escenarios típicos de tu operación. Tu residente pide, tu gerente aprueba y tu administrador consulta — todos desde el mismo lugar donde ya se hablan.
Pide materiales sin abrir la computadora
Tu residente manda un mensaje con lo que necesita. El bot interpreta cantidades, precios y proveedor, crea la requisición y la envía a aprobación. Cero formularios.
El control completo, también en la web.
Lo que tu equipo pide y consulta por WhatsApp, tú lo administras a fondo desde la plataforma: proyectos, compras, cotizador con IA, presupuesto y pagos.

Todo lo pendiente, en una pantalla.
Solicitudes por aprobar, pagos por autorizar, presupuesto de proyectos y obras, miembros y clientes — todo en el panel principal.
No es un ERP genérico. Es software de obra.
Hecho para constructoras mexicanas: requisiciones, presupuesto, pagos y caja chica. Sin los veinte módulos que nunca vas a abrir.
Tu presupuesto se actualiza solo.
Cada requisición, pago y gasto de caja chica actualiza tu presupuesto al instante. No esperas al cierre de mes para descubrir que te pasaste.
Doble presupuesto por obra
Lo contratado con tu cliente vs. tu tope real de gasto. Siempre sabes tu margen.
Bitácora que sólo suma
Cada movimiento guarda quién lo hizo y a qué hora. Un gasto no se edita en silencio: se corrige con otro movimiento. Llegas a la auditoría con el rastro completo.
Caja chica digital
Control por custodia, gastos categorizados y reposiciones aprobadas. Adiós a los vales en papel.
Del pedido al pago, sin que nada se pierda.
Tu residente pide, su gerente aprueba, administración autoriza, tesorería paga. Cada peso pasa por las manos correctas antes de salir.
Nada se queda atorado
Cada requisición avanza sola al siguiente paso. Se aprueba y ya está en cola de pago.
Pagas lo justo, cuando toca
Cada proveedor se paga por separado, en su fecha. Sin mezclar cuentas ni una sola transferencia.
Avance comprobado, pago liberado
Servicios y subcontratos se pagan conforme avanzan. Nadie cobra el siguiente tramo sin autorización.
El mejor precio te llega solo.
Cuando una requisición se aprueba, el Cotizador con IA sale a buscar por ti: toma la ubicación de tu obra como referencia, busca en Google Shopping y entre los proveedores de tu zona, y compara cada opción contra tu precio de catálogo. Te devuelve el mejor precio por partida en segundos, con el enlace a la fuente; tú revisas y aceptas con un clic. Dejas de perseguir tres cotizaciones por WhatsApp: llegan solas y comparadas.
Busca en la zona de tu obra
Usa la ubicación de tu obra como referencia para comparar tiendas y proveedores de la región, no precios genéricos de otra ciudad.
Mejor precio en segundos
Por cada partida te muestra la mejor opción con su precio y el enlace a la fuente. Tú solo eliges "Usar este precio".
Ahorros que sí puedes medir
Cuantifica cuánto te ahorró cada mes frente a tu precio de catálogo. Números reales que defiendes en una junta.
Tu equipo ya está ahí.
Un asistente en WhatsApp para que tu gente en campo pida, consulte y reporte sin abrir una computadora ni instalar nada. Mismos permisos, misma seguridad que la app web.
Pide hablando, no tecleando
"100 sacos de cemento a $180 para Torre Norte." El bot entiende cantidades, precios y proveedor, y crea la requisición.
Consulta y aprueba desde el chat
Requisiciones, pagos, presupuesto y caja chica: tu equipo pregunta y tú apruebas con confirmación en dos pasos.
Misma seguridad que la app
Permisos por rol y doble verificación. El chat no es un agujero — es la app, en WhatsApp.
De la libreta al folio.
Mismo equipo, mismo presupuesto, mismas obras. No contratas a nadie ni cambias tu organigrama. Lo único que cambia es que cada peso deja rastro al moverse.
El rastro se arma al final
- El residente pide por mensaje y espera a que alguien lo lea
- El gerente aprueba por llamada, sin dejar rastro
- Tesorería junta pagos y arma la transferencia a mano
- El custodio guarda el ticket y lo entrega cuando se acuerda
- Administración captura todo en Excel al final del mes
- Tú te enteras del gasto cuando ya se hizo
El rastro se arma solo
- El residente pide por WhatsApp y el folio nace solo
- El gerente aprueba desde el chat y queda quién y cuándo
- Cada proveedor se paga por separado, en su fecha
- El gasto se comprueba y se categoriza en el momento
- El presupuesto se actualiza en cada movimiento
- Tú lo ves cuando pasa, no dos semanas después
Aislada, cifrada, auditada.
Tus datos sensibles se guardan cifrados, cada quien ve sólo lo de su rol, y cada movimiento queda en una bitácora que sólo suma: nada se edita en silencio.
Tus datos son sólo tuyos
Ninguna otra constructora puede ver tu información, ni por error. Cada empresa vive aislada desde la base de datos.
Todo queda registrado
Quién pidió, quién aprobó y quién pagó — con fecha, hora y nombre. La bitácora sólo suma: un error se corrige con otro movimiento, no borrando el anterior.
Múltiples empresas, un login
Cambias de razón social con un click, sin volver a entrar. Cada empresa con su presupuesto y sus permisos, y nadie ve la de al lado.
Lo que preguntan antes de probarlo.
Es la duda correcta, y es la razón por la que Slabo vive en WhatsApp. Tu residente no aprende una app nueva ni recuerda otra contraseña: le escribe al bot como le escribe a cualquiera. La web es para ti y tu administración, no para el que está parado en la obra.
No. Tus residentes y trabajadores operan desde WhatsApp, la app que ya traen. Sólo gerencia y administración entran a la web, para reportes a fondo y aprobaciones en lote.
Sí. Si una misma persona hace de gerente y de administrador, le asignas los dos roles y ya. No necesitas un organigrama grande para que Slabo tenga sentido.
No publicamos precios porque una constructora de 3 personas y un grupo con 8 razones sociales no deberían pagar lo mismo. Empezamos con una demo, seguimos con un piloto sobre una obra tuya, y el precio se platica al final — cuando ya sabes si funciona.
Agendas una demo sin compromiso. Si hace sentido, te damos acceso con tu equipo real y una obra activa durante un periodo que acordamos contigo, y te acompañamos en la implementación. Al final decides tú.
Tus datos sensibles —cuentas bancarias, RFC, CURP, salarios— se guardan cifrados, y cada empresa está aislada desde la base de datos. Si cancelas, exportas todo antes de irte; conservamos el historial un periodo por si decides volver.
Sí. Importas materiales, proveedores y precios en lote desde Excel. Si vienes de un ERP y la migración se pone complicada, la hacemos contigo.
Sí. Un usuario pertenece a varias empresas y cambia entre ellas con un click, cada una con su presupuesto, su equipo y sus permisos. Es lo que usan los despachos y los grupos constructores.
Traes tu obra. Te mostramos la tuya.
Llega con una obra que traigas hoy: una requisición que se atoró, la caja chica que nadie comprobó, el cierre que te falta. La montamos en Slabo y la ves funcionando. Al final decides si tiene sentido un piloto.
Empieza por donde va a operar
Escríbenos por WhatsApp: la misma app donde tu equipo va a usar Slabo todos los días. Cuéntanos qué se te está perdiendo y te lo mostramos con tu obra.
Escríbenos por WhatsAppRespuesta en menos de 4 horas hábiles